La cuenta atrás: La ballena

Hace ya varios años mantuve la respiración cuando una ballena franca austral se paseó con una tranquilidad abrumadora por debajo de la embarcación en la que me encontraba. Recuerdo perfectamente la extraña sensación de majestuosidad y delicadeza que transmitía al deslizarse por el agua. Era una perfecta combinación de fuerza y control. Probablemente la ballena no fuera consciente de que nos cortó la respiración a su paso, pero tampoco fue consciente de que esa sensación de majestuosidad se fue diluyendo según la perdíamos de vista bajo el mar y volvimos a respirar.

Es increíble la facilidad que tenemos de sentirnos parte de un entorno natural, al que queremos cuidar, cuando nos encontramos en una de estas situaciones y la rapidez con la que olvidamos que no estamos solos en el planeta cuando se aleja la ballena.

Desde aquel día, he mantenido una especial atracción por las ballenas. Creo que es esa misma combinación extrema de fuerza y delicadeza la que me llama la atención y la que hace preguntarme cómo es posible que una especie que ha mutado de animal terrestre a acuático adaptándose a las alteraciones naturales del planeta, igual no pueda sobrevivir a la acción del ser humano.

Es posible del mismo modo, que también se enfrenten a ese riesgo de extinguirse, tal y como decía Mario Benedetti, los sin techo, los jubilados, las promesas, la ética, la autocrítica, los escrúpulos simples, el rechazo al soborno, la cándida vergüenza de haber sido y el tímido dolor de ya no ser.

La cuenta atrás: la ballena, no es solo una denuncia de la alteración del hombre en el planeta, es una reflexión sobre la falta de ética del ser humano.

El proyecto ha consistido en una migración de ballenas que han cambiado su hábitat por el centro de Madrid. Están numeradas en orden descendente para reflejar la extinción de una manera simbólica y dotar de identidad a cada una de ellas. Muchas están navegando en solitario, aunque se las puede ver en parejas o pequeños grupos. A veces se encuentran entre ellas y otras se desorientan tanto que se ponen boca abajo. Cambian de color y se asoman por las ventanas de las casas. Yo las quiero a todas.

La primera de todas es la número cien y está en La Latina, que es allí donde comienza la migración. Consiste en un recorrido circular por el centro de Madrid empezando en La Latina y continuando por Lavapiés, Antón Martín, Las Cortes, Chueca, Alonso Martínez, Malasaña, Conde Duque, Santo Domingo y Ópera.

Desgraciadamente la migración hacia la extinción continúa. Y en ese momento, se nos parará la respiración.

Una vez finalizado el proyecto, de cara a tener una visión más global que recopile la migración de estos cetaceos en el océano de Madrid, he realizado un print, 100 unidades firmadas y numeradas, tantas como ballenas, sobre papel sostenible FSC en 57x43 cm. y que puedes ver aquí y consultar disponibilidad enviando un mail a jonipunto@gmail.com.

¿Qué sentirán las ballenas que se pierden en el mar?

NOTA: Puedes ver todas las ballenas en el facebook de Jonipunto.

Facebook Twitter Pinterest Instagram